¿Cómo impactará al país el éxodo masivo de venezolanos?

Los cálculos realizados por expertos indican que en los últimos 18 años más de 2,5 millones de venezolanos han dejado su país. La masiva salida se ha incrementado en los últimos años abarcando todas las clases sociales y tipos de traslado posible. Es común escuchar en la calle las conversaciones sobre personas que están planeando irse o que tienen a un familiar o conocido que ya no está en el país.

Los analistas indican que esto puede tener dos vías de impacto en futuro del país, siempre dependiendo de si los migrantes regresan o no. Algunos incluso ven potenciales beneficios en ambos casos, de acuerdo con una publicación del Latin America Advisor.

“Los venezolanos en el extranjero están adquiriendo nuevas habilidades y experiencias que serán muy valiosas cuando la libertad, la democracia y el sentido común retornen a la patria”, señala Ricardo Hausmann, venezolano y director del Centro Internacional para el Desarrollo de la Universidad de Harvard . Agrega que si la “diáspora permanece en el exterior, puede beneficia al país al ayudar a crear negocios, enlaces profesionales, culturales y sociales que faciliten el crecimiento y la difusión tecnológica, como lo han demostrado India e Israel”.

Julia Buxton, profesora de política compara de la Universidad Central Europea en Budapest, es menos optimista al respecto. Opina que la “hemorragia de personas, talento y habilidades tomarán décadas revertirse, en gran parte porque la resolución de la política social y económica será prolongada”.

“Incluso si el régimen bolivariano es desplazado, una oposición entrante a la administración no necesariamente desencadenará una ola de confianza o credibilidad para impulsar un masivo regreso al hogar”, asegura.

Buxton destaca que “el país esencialmente ha perdido a su clase educada y profesional, pero ha perdido más particularmente su juventud, con la edad promedio de los emigrantes venezolanos calculada en 30 años”.  La docente estima que “el flujo de salida se mantendrá sin duda si el élite del país no muestra progreso en el diálogo y reconciliación.”

Por su parte, Francisco Márquez Lara, director ejecutivo de Visión Fundación Democrática, ve en la emigración una oportunidad para el futuro desarrollo del país. “Debido a la dependencia económica de Venezuela en el petróleo, hay una necesidad urgente de renovar completamente la forma en que pensamos sobre la productividad y actividad económica  (…) en este sentido, la diáspora representa una oportunidad masiva”, afirma.

“(Los migrantes) están desarrollando nuevas habilidades y know-how que tal vez no habría sido posible en Venezuela. Si una transición ocurre y se establecen mecanismos donde muchos se devuelven o ayudan a transferir sus conocimientos técnicos y habilidades a Venezuela, podría ser una parte esencial en la redefinición de nuestra economía”, dice Márquez.

Pero ¿qué se necesita para que esos migrantes regresen? Andy Webb-Vidal, CEO de Latin iQ, una consultoría de riesgo empresarial, señala que no lo harán hasta que haya “alguna esperanza sostenida de que la economía del país y las instituciones están mejorando, y eso está muy lejos”. Webb-Vidal argumenta que son muchas las razones para quedarse, incluso en medio de los problemas que se pueden presentar en los países receptores.

“Los profesionales expatriados se suman a la acción de talento en una nación receptora, y en la mayoría de los países son bienvenidos. Pero la tendencia es que cada nueva ola de migrantes se comprende de individuos con menos habilidades, y esto se suma a la fricción social en los países receptores, incluyendo incidentes de xenofobia. Cuanto más aguda sea la crisis en Venezuela, es más poderoso el impulso para más personas de irse”, acota.

COMENTARIO: Hay una cosa de la cual no se habla en este artículo y es la inseguridad, para el emigrante que se adapta a la sociedad a la cual emigró, le es muy difícil volver a un país donde la vida vale poco o nada. Después de acostumbrarse a vivir en mundos más o menos civilizados, volver a vivir mirando todo el tiempo hacia los costados esperando un posible ataque es simplemente insoportable. Por lo tanto, salvo los inadaptados de siempre, es muy poco probable que las personas quieran volver a vivir detrás de rejas… en un país de salvajes.

Daddy Lluka, con información de -B&N-

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