Promesas y más promesas, pero el hambre no perdona

El vicepresidente para el área económica y ministro de Agricultura y Tierra, Wilmar Castro Soteldo, aseguró que el impacto del aumento del salario mínimo no debe medirse exclusivamente por el poder adquisitivo, sino también en su influencia en “la paz del país”.

“No podemos medir sus resultados exclusivamente por la capacidad adquisitiva o la cantidad de productos que ahora podemos comprar con un salario mínimo, son medidas económicas que de alguna manera han venido garantizando la paz del país. Reflejan el impacto en los resultados con la elección de la Constituyente y la paz y tranquilidad que se ha logrado con ello, en las vitorias de las gobernaciones y municipales, lo que da cuenta de la elevación de conciencia de nuestro pueblo y da cuenta de la coherencia de las medidas económicas del gobierno”, dijo en un mensaje transmitido por Venezolana de Televisión.

Castro Soteldo reiteró que el alza del salario mínimo ya entró en vigencia y dijo es parte de un conjunto de decisiones que se complementan con las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional Constituyente.

“Es una promesa más que ha cumplido como todas las promesas que ha hecho el Presidente Maduro, pese a las dificultades”, afirmó el funcionario sobre el incremento del sueldo, que dijo ya se está haciendo efectivo en algunos organismos del estado.

“Viene una nueva ofensiva, la gran batalla económica, que ya empezó con este nuevo incremento salarial”, afirmó. Hace ya muchos años que promesas van y promesas vienen, Venezuela se ha transformado en un país de promesas, pero con ellas no se come, y tampoco sirven para salvar vidas cuando de medicinas se trata.

LadyBABA, con información de -B&D-

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