En revolución las “empresas básicas” de Guayana se fueron todas pal carajo

El programa industrial de Guayana fue diseñado y desarrollado a lo largo de más de 40 años como la base de un extenso entramado de desarrollo industrial en toda Venezuela. Por eso se las llama “empresas básicas”. Transformar en Sidor el mineral de hierro del llamado cuadrilátero ferroso de Ciudad Piar en acero y éste a su vez en productos finales o semiterminados como cabillas, perfiles, tubos, laminados diversos, hojalata, etc.

Ese enorme valor agregado se multiplicaba aún mas cuando cientos de empresas privadas en toda Venezuela, de muy diversos ramos, compraban esos productos de Sidor y a su vez los transformaban en otros productos finales para industrias como las de la construcción, automotriz, electrodomésticos, envases, herramientas, petrolera y más.

Semejante era lo que ocurría con la industria integrada del aluminio en Guayana. Desde la extracción de la bauxita en Los Pijiguaos, al oeste de Bolívar, pasando por su transformación en alúmina en la planta de Bauxilum en Puerto Ordaz y la producción de aluminio primario y/o laminado en Venalum y Alcasa ya había un importante valor agregado.

Los precios del aluminio, como los del petróleo, varían de semana a semana y de año a año, pero si usamos un promedio usual en la primera década del siglo XXI, tenemos que de los 60 a 80 dólares la tonelada de bauxita, pasamos a mas de 2 mil 400 dólares la tonelada de aluminio.

Igual que en el caso del acero, más de cien empresas en Guayana y en toda Venezuela compraban el aluminio de Alcasa y Venalum y lo transformaban en incontables productos finales o semiterminados para la construcción, electrodomésticos, automotriz, envases, enseres domésticos, conductores eléctricos y un largo etc.

Saque la cuenta el lector: no hay una escuela, liceo, casa, edificio, centro comercial, puente, instalación deportiva y recreativa, galpón, tendidos eléctricos, construido en los últimos 50 años, que no lleve cabillas y/o estructuras de acero de Sidor o Sidetur-Sivensa y/o partes de aluminio de Alcasa-Venalum.

Mire a su alrededor en su vivienda o lugar de trabajo y verá el aluminio de Guayana transformado y el acero de Sidor-Sidetur. Guayana, pues, significó para Venezuela la base de un desarrollo económico independiente. ¿A cuales costos habría que importar todo eso?

Un extenso entramado industrial generador –directamente y en toda la nación- de cientos de miles –quizás millones- de empleos productivos, sustituyendo miles de millones de dólares en importación de productos que ahora podían ser destinados a otros usos necesarios.

Generando la exportación de otros cientos de productos que permitían el ingreso de otros cientos o miles de millones de dólares. Soberanía económica y desarrollo, en tres palabras.

¿Acaso era Disneyworld?

Pues no. Ese desarrollo industrial aún tenía carencias y podía ser mejor. Por ejemplo, en los años noventa la CVG decidió estimular la instalación de plantas de pellas y briquetas que son formas de reducción directa de mineral de hierro que le dan valor agregado al mineral (más o menos el triple de su valor en los mercados internacionales) y que son cada vez más usados por las acerías.

En Guayana se instalaron unas 8 plantas industriales entre peletizadoras y briqueteras, la mayoría por inversión y manejo de capitales privados nacionales asociados a capitales y tecnologías internacionales.

Otro ejemplo: para inicios de siglo XXI el 64% del mineral de hierro extraído por Ferrominera se transformaba dentro del país obteniendo valor agregado. Era un gran avance. Desde el casi cero % de los tiempos de Pérez Jiménez. Aunque podía y debía ser mejor.

La gran producción de aluminio podía haberse aumentado de las magníficas 630 mil tons/año a unas 800 mil. La proporción de uso de ese aluminio era, aproximadamente, 60% exportación y 40% transformación nacional.

Era un gran avance pero podía ser mejor, aumentando la transformación nacional para exportar más productos finales que llevan consigo más empleos buenos, más desarrollo, cadena económica y significan más divisas al país. La robo-lución, como veremos, en lugar de mejorar eso y superar carencias causó en brutal retroceso anti histórico y anti nacional. Un poquito más y retrocedemos a 1958.

Lo que producía la Guayana Industrial

Sidor producía 4 millones 300 mil tons/año de acero líquido  (la antigua Sidor estatal tuvo un buen desempeño con 3.1 millones toneladas/año)  Con algunas inversiones podía llegar a 5 millones toneladas/año. También producía 60 mil toneladas/año de tubos para la industria petrolera,  380 mil toneladas/año de cabillas,  300 mil toneladas/año de hojalata. Y muchos otros tipos de laminados.

Entre Alcasa y Venalum, ambas estatales, producían 630 mil toneladas/año de aluminio.  200 mil de ellas en Alcasa y 430 mil Venalum. En ambos casos topes de su capacidad instalada. Bauxilum Mina extraía y procesaba entre 5 millones 500 mil y 5 millones 900 mil toneladas/año de bauxita.

Bauxilum planta producía 2 millones de toneladas/año de alúmina. Sidetur producía 800 mil toneladas/año de palanquillas de acero que luego sus plantas de Guarenas y Antímano transformaban en cabillas y perfiles. Ferrominera producía 20-22 millones de toneladas/año de mineral. Exportaba de 6 a 7 millones de toneladas/año.

Las briqueteras (Orinoco Iron, Venprecar, Comsigua, FMO, en conjunto, producían 6 millones de toneladas/año de briquetas. Podían llegar a 8 millones.

2017: el peor año de la “robo-lución” y su ruina

Lo ocurrido en la industria de Guayana en 2017 es impresionante por el tamaño de la ruina y destrucción aunque viene precedido de una caída sostenida en los últimos diez años. No es nuevo pero es cada vez peor. Mucho peor.

El peor año de la historia a niveles casi imposibles de imaginar, aunque desde 2015 y 2016 los más conspicuos voceros del régimen –Maduro mismo, los ministros como Juan Arias, los militares puestos en CVG y empresas como Noguera, Jiménez, Zuleta, Calles y políticos rojos como Ángel Marcano- han hecho y continúan haciendo, anuncios de “planes”, de “alta producción”, de “recuperación”, de inexistentes “récords”.

 Sidor al 7%

Sidor produjo en todo 2017 la mísera cifra de 309 mil toneladas, es decir, lo que Sidor producía en tres semanas ahora fue lo de un año completo.  El 7% de su capacidad demostrada. En otras palabras, la robo-lución en 2017 destrozó el 93% de la capacidad productiva de Sidor.

Pero hay másm Sidor apenas pudo sacar 58 mil toneladas de alambrón en 12 meses Un 18% de lo que le era usual antes de la ruina robo-lucionaria. Se produjeron en este 2017 13 mil toneladas de cabillas cuando lo normal eran 300 mil.  No se produjo nada en tubos petroleros.  Cero.  Todo ahora es importado de China.  La anti-patria total.  Y así.

Venalum al 30% y cayendo

La otrora “gran planta”, moderna produjo en todo 2017 171 mil toneladas, es decir, alrededor del 30% de lo que siempre produjo. Pero…¡ojo! con el detalle.  Su promedio mensual fue 14 mil toneladas que ya era malo.  Pero en diciembre fue apenas 6 mil 500 toneladas.

¿Por qué?  Porque el abandono irresponsable del mantenimiento causó a finales de septiembre un fallo severo en la subestación de suministro eléctrico y tumbó, es decir, dañó, 140 celdas de reducción, dejando activas tan solo 135. Mucho tiempo pasará para recuperar ese daño.

Otro dato:   Venalum tiene 5 líneas de producción con un total de 905 celdas. Esta estatal siempre trabajó, desde inicios de los años 80, al tope de su capacidad. Con al menos 98% de sus celdas activas y produciendo 430 mil toneladas/año.

Desde inicios de 2010 una criminal decisión de Miraflores le tumbó 400 celdas “para ahorrar electricidad”.  Mas nunca se recuperó. Fue deteriorándose más y más. Este 2017 comenzó trabajando con alrededor de 272 celdas.  Ahora encara 2018 con apenas 135, un durísimo golpe a la soberanía económica nacional.

Alcasa a un tris del cierre técnico

La empresa pionera del aluminio, inaugurada en 1967, producía cada año alrededor de 200 mil toneladas de aluminio  El tope de su capacidad pese a un importante rezago tecnológico que la robo-lución nunca quiso corregir pese a docenas de anuncios en los “Aló”, vallas y piedras fundacionales, de hacer el proyecto Línea V.

Este 2017 cerró con tan solo 15 mil toneladas de aluminio. Desde que el Gobierno irresponsablemente cerró y desmanteló las Líneas I y II a finales de 2009, sin adelantar la nueva inversión modernizadora, le quedan, en teoría, 386 celdas en dos líneas. Hoy “trabaja” con apenas 36 celdas, sostenidas a duras penas. Un 9% de su capacidad.

¿Quien surte de aluminio a la industria nacional transformadora? Nadie o casi, por eso tantas industrias en Carabobo, Aragua, Lara o la misma Guayana han cerrado o trabajan a mínima capacidad. Nunca tuvimos menos patria que en éstos años del “plan de la patria”.

Bauxilum destrozada

En los últimos 105 días (hasta el lunes 8 de enero), Bauxilum Planta (otrora Interalúmina) no ha producido ni un gramo de alúmina.  Cero.  Algo insólito. Lo poquito que producen Venalum y Alcasa es con alúmina importada. Y “raspando el piso”, para recuperar sobrantes. Pese al hermetismo del régimen, los trabajadores han contabilizado unos 5 barcos con 10 mil toneladas cada uno. Podrían ser mas.  ¿Quién tiene el “negocio”?.

La indolencia es total en el Gobierno, no mueven un dedo para corregir este fallo grave. La producción del año fue 212 mil toneladas cuando esa planta siempre producía o “rozaba” los dos millones de toneladas/año, y en Bauxilum Mina, es decir, en Los Pijiguaos, es semejante.

La producción 2017 de bauxita fue 242 mil toneladas  Y la carga en gabarras (con un “excedente” del año anterior) fue 341 mil toneladas.  Recordemos que lo normal antes de la ruina robo-lucionaria era 5 millones 500 mil a 5 millones 900 mil.

Casi todos los equipos pesados de Mina (palas gigantes y camiones roqueros) ya son chatarra. En especial los camiones del “convenio revolucionario estratégico” de Chávez con Bielorusia-Lukachencko) que no duraron ni un año. El rumor en Pijiguaos es que, el general Justo Noguera, gobernador del estado Bolívar y presidente  de la Corporación Venezolana de Guayana, ya han contactado para ofrecer la operación de mina a cuatro consorcios.

Ferrominera, Sidetur y briqueteras

Por segundo año consecutivo Ferrominera apenas sobrepasa los 7 millones de toneladas de mineral de hierro.  Poco mas de 30% lo que le era habitual a ésta estatal antes de la ruina robo-lucionaria. Se perdió todo el avance logrado en los años 80 y 90 luego de la nacionalización (la buena) de la industria (1975) que fue un progreso importante. Muy deteriorada la vía férrea, reducidos los equipos pesados de mina en San Isidro y Los Barrancos. Casi nula la de Cerro Bolívar.

Sidetur planta Casima, hoy estatizada y rebautizada CSN, no llegó a 45 mil toneladas de acero en palanquillas, su especialidad. Su producción, antes de la ruina rojo rojíta, era de alrededor de 420 mil a 450 mil toneladas/año y 37 mil toneladas/mes. Las briqueteras, en su conjunto, apenas superan el millón de toneladas de producción cuando lo normal eran 6 millones.

Damián Prat

 

 

 

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