Timochenko abandona la campaña presidencial de Colombia

Este jueves, el candidato a la presidencia del antiguo grupo guerrillero de Colombia abandonó repentinamente la campaña presidencial aduciendo razones de salud. La decisión sucede un mes después de que el partido político de las Farc suspendiera los eventos de campaña debido a los ataques violentos que han recibido.

Los funcionarios del partido dijeron que Rodrigo Londoño, el excomandante guerrillero conocido como Timochenko, suspendió su campaña después de someterse a una cirugía de corazón el miércoles. Según anunciaron, nadie lo sustituirá.

La noticia representa un revés no solo para los antiguos guerrilleros sino también para el proceso de paz. El renacimiento de los rebeldes como un partido que compite por votos era considerado como un eje central del proceso.

“La premisa principal del Acuerdo de Paz es que los rebeldes participaran en política”, dijo Álvaro Villarraga, analista de la Fundación Cultura Democrática, un grupo de Bogotá que promueve el Estado de derecho. “El hecho de no elegir otro candidato muestra lo difícil que ha sido la campaña”.

La guerrilla se convirtió en un partido político el año pasado pero mantuvo su acrónimo, FARC, cambiando su nombre a Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. El nuevo movimiento postuló a una gran cantidad de candidatos para las elecciones legislativas y la presidencial de este año, incluyendo a algunos de los líderes guerrilleros más temidos de sus filas.

La campaña no fue una buena experiencia. Londoño fue atacado por manifestantes que le arrojaban piedras a su caravana, y en una ocasión causaron graves daños al vehículo que lo transportaba. Un importante candidato al Senado, Luciano Marín, muy conocido por su nombre de guerra —Iván Márquez—, fue obligado a cancelar los eventos de su campaña después de diversas agresiones.

Las tensiones y amenazas de seguridad obligaron a la Farc a suspender su campaña el mes pasado. Los exguerrilleros culparon a los partidos de derecha, mientras que algunas personas en Colombia argumentan que el grupo simplemente se estaba enfrentando a un electorado enojado, victimizado durante años por los secuestros y ataques mortales de las guerrillas. Solo un pequeño porcentaje de colombianos dice que consideraría votar por ellos.

El jueves, Félix Antonio Muñoz, un excomandante que ahora es candidato al Senado, dijo que la atmósfera seguía siendo insegura para el grupo. “Necesitamos generar nuevas condiciones que garanticen que la participación política sea incluyente”, le dijo a los periodistas reunidos en la ciudad de Armenia el jueves.

Si bien es cierto que el grupo ha disminuido su presencia en la campaña, seguirá participando en la legislatura colombiana sin importar los resultados de las elecciones. El Acuerdo de Paz le garantiza cinco escaños en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes.

Pero muchos expertos están preocupados por los ataques que recibieron en la campaña electoral y el retiro de su candidato presidencial.

“Nada le ha salido bien al partido”, dijo León Valencia, un analista político colombiano y exguerrillero que en los años 90 se salió del Ejército de Liberación Nacional, otro grupo armado. “La implementación de los acuerdos de paz que se adelanten dependerá de su presencia e influencia política en el país, y esto está siendo cuestionado”.

Aunque la campaña de Londoño siempre fue modesta, tuvo un comienzo positivo. En enero lanzó su candidatura en un barrio pobre de Bogotá, donde una gran multitud lo saludó ondeando banderas con el nuevo logotipo del grupo, una rosa roja. Se comprometió a trabajar en nombre de los pobres y oprimidos de Colombia y a luchar contra la corrupción del gobierno.

“Que la voz de los que están abajo, esos millones y millones de pobres que nunca fueron tomados en cuenta, puedan ser escuchados”, dijo.

Pero la salud de Londoño, quien tiene 59 años y pasó años en la selva como comandante rebelde mientras sufría de problemas cardíacos, es frágil. Voceros del grupo dijeron que la semana pasada comenzó a sentir unos dolores en el pecho mientras hacía ejercicio, por lo que fue hospitalizado.

El miércoles por la noche, Londoño se sometió a una cirugía de corazón y también fue tratado por problemas pulmonares y una arteria cerebral obstruida. El hospital que lo atendió, la Clínica Shaio en Bogotá, dijo que había cumplido con los pronósticos médicos y no citó complicaciones.

 / the new york times

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The candidate put forward by Colombia’s largest rebel group suddenly quit the presidential race Thursday, citing poor health, a month after the group’s political party suspended campaign events because of violent attacks.

The candidate, Rodrigo Londoño, the former rebel commander known widely by his alias Timochenko, was exiting the race after undergoing heart surgery on Wednesday, party officials said. The group said no one would take his place.

The news marked a setback — not only for the former rebels, but for the peace process itself. The rebels rebirth as a party competing for votes had been considered a central pillar.

“The principal premise of the peace deal is that the rebels participated in politics,” said Álvaro Villarraga, an analyst at the Democratic Culture Foundation, a Bogotá-based group that promotes the rule of law. “That they didn’t choose another candidate sends a message on how difficult this campaign had gotten.”

The guerrillas refashioned themselves as a political party late last year, keeping their acronym, FARC, but changing the name to the Common Alternative Revolutionary Force. They fielded a host of candidates for this year’s elections for the legislature and the presidency that which included some of the most feared guerrilla leaders among their ranks.

The campaigning did not go well. Mr. Londoño was attacked by protesters who pelted his motorcade with rocks, on one occasion doing severe damage to his vehicle. A prominent Senate candidate, Luciano Marín, known by his nom de guerre, Iván Márquez, was forced to cancel campaign events after they were mobbed.

The tensions forced FARC to suspend its campaigning last month, declaring it unsafe. The former rebels blamed right-wing parties, while others in Colombia argued that the group was simply confronting an angry electorate victimized for years by FARC’s kidnappings and deadly attacks. Just a tiny percentage of Colombians say they would consider voting for them.

On Thursday, Félix Antonio Muñoz, a former FARC commander who is running for the Senate, said the atmosphere remained unsafe for the group. “We need to generate new conditions that guarantee that political participation is inclusive,” he told reporters gathered in the city of Armenia on Thursday.

While the group has a diminished profile on the campaign trail, it will still have a presence in the Colombian legislature no matter how the election goes. Under the peace deal, the former guerrillas were guaranteed five seats in the Senate and five in the House of Representatives.
But the attacks on the campaign trail and the departure of their presidential candidate still left many commentators concerned.

“Nothing has gone well for the party,” said León Valencia, a Colombian political analyst and former rebel who in the 1990s left the National Liberation Army, another guerrilla group. “The implementation of the peace accords going ahead will depend on their presence and political influence in the country and this is in question.”

Mr. Londoño’s campaign, while always a long shot, had gotten off a positive start. In January, he began his bid in a downtrodden Bogotá neighborhood, where a large crowd greeted him waving flags bearing the group’s new logo, a red rose. He pledged to work on behalf of Colombia’s poor and fight corruption in government.

“May the voice of those below, those millions and millions of poor who never were counted, may they be listened to,” he said.

But the health of Mr. Londoño, who is 59 and spent years in the jungle as a rebel commander and long suffered from heart problems, was in decline. Last week he was hospitalized after chest pains that began while he was exercising, the group said.

On Wednesday night, Mr. Londoño underwent heart surgery and was also being treated for lung problems and an obstructed cerebral artery. The hospital which treated him, the Shaio Clinic in Bogotá, said he had left the surgery as doctors expected and cited no complications.

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