El chavismo de la oposición, por Miguel Velarde

El 30 de marzo de 2015, hace tres años, publicamos un editorial que titulamos “El chavismo de la oposición”. En ese momento, el país estaba conmocionado con las sanciones impuestas por el expresidente Barack Obama y el gobierno de los Estados Unidos a varios funcionarios chavistas de alto nivel. Pero el artículo no se centraba tanto en ellas, sino en algo que también había causado revuelo: la reacción del entonces gobernador del estado Lara e influyente dirigente de la MUD, Henri Falcón.

En una carta enviada a Obama en la que apelaba a “su buena voluntad”, Falcón le pedía que “escuche el clamor de los venezolanos”  y “deje sin efecto” las sanciones. Su actitud sorprendió a todos, porque además de ser uno de los tres gobernadores de oposición, Falcón también había sido el jefe de campaña de Henrique Capriles en la última elección presidencial. Muchos incluso se animaban a afirmar que, de haber sido Capriles el ganador –o de haber tenido el coraje de cobrar su victoria, como usted prefiera verlo- Falcón iba a ser el vicepresidente del nuevo gobierno.

Nuestro editorial comenzaba afirmando que bajo el “inmaculado manto de la unidad”, le hacen un inmenso daño a la lucha por la libertad y más adelante también planteábamos que “cuando algunas acciones pueden ser solamente producto de la ingenuidad o la complicidad, es cada día más difícil creer lo primero”.

En un momento en el que todavía era casi un pecado criticar a la MUD, incluso nos animamos a terminar escribiendo que algunos ya reconocían a Falcón “como un miembro del chavismo de la oposición”. Los ataques no se dejaron esperar. Nos llamaron “radicales y divisionistas”, entre otras cosas.

Hoy, la realidad cambió. No solo la del país que se encuentra en su peor momento de historia republicana, sino también la de millones de venezolanos que hace tres años no se imaginaron que iban a estar como están ahora. Mientras una inmensa mayoría pasa sus días buscando sobrevivir, con hambre y todo tipo de necesidades,  y muchos otros buscan cualquier manera de escapar de su país, algunos dirigentes siguen negociando el futuro del país a cambio de migajas.

Es por eso que es importante tomar consciencia sobre la falsa oposición, que desde hace mucho existe y que durante años ha portado caretas de luchadores democráticos. Ellos, como afirmábamos en nuestro editorial hace tres años, le han hecho y aún le hacen mucho daño a la lucha por la libertad.

En la actualidad ya no tanto, ni un dirigente como Falcón, ni un pastor evangélico como Javier Bertucci, candidatos para una farsa electoral ahora pospuesta para la segunda quincena de mayo, porque es evidente para todos en Venezuela y alrededor del mundo, que no representan a nadie del sector opositor. Son complemento necesario del chavismo.

Sin embargo, ya es hora de que todos dejemos la ingenuidad. Tantos años después, debemos asumir la realidad, por dura que sea, con valentía. Falcón y Bertucci no son los únicos, todavía hay otros que le hacen el juego al gobierno desde el lado opositor. Ellos son los únicos que, desde el primer día, buscaron dividir y destruir a la unidad. Ellos son los que ahora reconocemos con mayor claridad como “el chavismo de la oposición”.

SurCARIBE, con información de -guayoyoenletras-

 

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