Verstappen gana y Vettel recupera el liderato del Mundial

Dos abandonos por problemas mecánicos en el mismo escenario donde había arrasado durante toda la era híbrida. Un hecho insólito en la historia moderna para Mercedes, que en el Red Bull Ring perdió por el camino a Valtteri Bottas y Lewis Hamilton y cedió todo el protagonismo a Max Verstappen, el holandés volador, el genio impredecible que aguantó las embestidas de los Ferrari para su primer triunfo del curso. Por detrás, honores para Fernando Alonso, que tras partir desde el ‘pit lane’ se encaramó al octavo puesto gracias a la buena gestión de McLaren con los neumáticos.

Fue una carrera a la vieja usanza, con emociones de toda índole y el desenlace más inesperado. La caja de cambios de Bottas y la bomba de la gasolina de Hamilton allanaron el camino a Ferrari, que completó el podio con Kimi Raikkonen y Sebastian Vettel, nuevo líder del Mundial con apenas un punto de margen. La Scuderia, ojo, también encabeza el campeonato de constructores. Ojalá estas incertidumbres se sostengan hasta octubre.

Recemos para que los 12 grandes premios restantes ofrezcan lo vivido en Spielberg. Desde que se apagó el semáforo rojo, con la pésima reacción de Bottas, que le obligó a una rectificación inmediata, con doble adelantamiento a Raikkonen y Verstappen incluido. Kimi se había emparedado entre los Mercedes, aunque su arrojo se esfumó en la curva 3, con una frenada a destiempo. Los Ferrari habían montado el neumático más blando y su apuesta, irremediablemente agresiva, quedaba sin fruto. Verstappen ya mostraba sus intenciones con un ligero toque sobre Raikkonen y Hamilton, sin ataduras, volaba por delante.

Amarillo talismán para McLaren

En el undécimo giro, el motor Renault de Nico Hulkenberg dijo basta en la recta principal. El preludio de todas las desgracias. Dos minutos después, la ruina de Bottas y el inevitable carrusel por ‘boxes’. Un intento de los Red Bull y los Ferrari, un poco a la desesperada, contra Hamilton. Montaron el compuesto más duro con la idea de que soportase las 55 vueltas hasta la bandera a cuadros.

Los jefes de estrategia de Mercedes, incautos o aturdidos, dejaron el agua correr. Un error clamoroso ante Red Bull, donde incluso Ricciardo se apuntaba a la lucha por el podio, con un adelantamiento a Raikkonen en la curva 4. Las Flechas de Plata se enfrentaban de pronto al más panorama más oscuro, con 13 segundos de déficit ante Verstappen, flamante líder ante el delirio de la grada naranja. El remiendo inmediato fue calcular el espacio de Hamilton respecto a Vettel para, al menos, no perder el puesto frente a él.

Las ruedas más duras, tal y como había adelantado el sábado, fueron cruciales también para Alonso, protagonista de una gran remontada. En la primera vuelta circulaba penúltimo, sólo por delante de Stoffel Vandoorne. La incidencia del belga con Pierre Gasly, para desdicha de su alerón delantero, le había obligado a un paso extra por ‘boxes’. “¡Pensad en la estrategia o en algo! No voy a hacer toda la carrera así”, rugió el asturiano por la radio.

Parecía otro domingo catastrófico para McLaren. Parecía. Hasta que la sorprendente resistencia de las gomas amarillas, combinadas con un par de adelantamientos ante Charles Leclerc y Pierre Gasly, empujaron al MCL33 número 14 hasta la octava plaza. No hubo más reprimendas por radio.

Triste destino para Ricciardo

Únicamente otra, en la emisora de Mercedes, asombró aún más por su honestidad abrumadora. “No voy a poder sujetar a los Ferrari. Hemos tirado la victoria”, lamentaba Hamilton. “Sí, yo he tirado la victoria, aunque creemos en ti y confiamos en ti. Mantén las ruedas frías, porque tienes la oportunidad de volver”, replicó el jefe de estrategia, James Vowles. Unos segundos después, la profecía de Lewis tomaba cuerpo en la curva 3. Un antológico interior de Vettel para el tercer puesto.

Los Ferrari, por entonces, eran los únicos inmunes a las ampollas del calzado, bendita novedad en este Mundial de las Pirelli indestructibles. Daniel Ricciardo fue el primero en afrontar la inesperada segunda parada, triste prólogo de su adiós definitivo. Mal día para celebrar un 29º cumpleaños. El ansiado pulso con Verstappen se hacía pedazos. Igual que el W09 de Hamilton. La única preocupación para Mad Max pasaba por el ‘blistering’ de sus ruedas traseras. Controlarlo ante el empuje de Raikkonen y Vettel en los cinco giros finales, con apenas dos segundos de margen, le llevó hasta el triunfo.

SurCARIBE, con información de -elmundo.es-

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