Solo en 2017 se observó una disminución de 49.114 vehículos en comparación con 2016, de acuerdo con el Estudio del Parque Automotor Venezolano de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa). El descenso, de 1,2%, es el primero registrado en 16 años de mediciones que ha levantado la  cámara, indicó Omar Bautista, presidente del gremio.

Aunque la crisis económica se acentuó en 2014, en el año 2016 se alcanzó un pico de 4.222.636 unidades en el parque automotor, para luego caer a 4.173.522 en 2017. Pero no todas están en circulación. El estudio reveló que 40% del total de vehículos en el país está parado, es decir, 1.670.000, bien sea por falta de repuestos o de recursos para adquirirlos, por no contar con una póliza de seguro porque sus costos están fuera del alcance del venezolano promedio o por la misma diáspora, asegura Bautista.

Esta es una situación que puede constatarse con un recorrido por talleres mecánicos, estacionamientos públicos o privados (casas y edificios) y en las mismas calles. Un amortiguador para un Chevrolet modelo Aveo cuesta mucho más que Bs 400 millones, un filtro nacional de aceite se puede conseguir entre 25 y 35 millones bolívares y las pastillas de frenos para una Terios (Toyota) tiene un costo de Bs 86 millones.

Una póliza de seguro para un Toyota Corolla 2013 está sobre los Bs 5.000 millones, monto que no puede ser asumida por el venezolano promedio, razón por la que la mayoría de las unidades del parque automotor no cuentan con esa protección y se limitan -en algunos casos- a adquirir la póliza de Responsabilidad Civil de Vehículos (RCV), exigida por la legislación.

Para el mismo ejemplo del Corolla, la prima anual de contratación de la RCV puede tener un costo -dependiendo de la compañía de seguro- de Bs 550 millones o de 157 dólares si prefiere el pago en moneda dura. El salario mínimo integral es de Bs 5.196.000 y la variación de precios de bienes y servicios en el mes de junio fue de 128,4% y la acumulada en el primer semestre de 2018 de 4.684,3%.

Favenpa no tiene estimaciones de la cantidad de vehículos que dejó de circular durante el primer semestre de 2018, por cuanto el levantamiento de la información se hace al cierre de cada año calendario. El mantenimiento del vehículo no es una opción en un país sumido en una profunda depresión, con fuertes niveles de escasez y una hiperinflación, en el que los venezolanos buscan sobrevivir. De hecho, el sueldo mínimo establecido por decreto apenas alcanza para comprar un cartón de huevos (30 unidades).

“Mi percepción es que en la medida en que la brecha de la hiperinflación y el ingreso integral de los trabajadores aumente, en esa medida se irán parando más unidades”, dijo el presidente de Favenpa para advertir que la inactividad de los camiones pesados, autobuses y minibuses es mayor, entre 70% y 80%.

Favenpa agrupa a 61 empresas fabricantes de autopartes y repuestos instaladas en el país, que trabajan a una capacidad muy limitada, producto de la escasez de materias primas provenientes de las empresas básicas del Estado, de la restricción al acceso de dólares oficiales y los altos costos para importar.

Ligia Perdomo | @LigiaPerdomo