Los volátiles escenarios de la gasolina

Nicolás Maduro ha disparado las hipótesis sobre qué ocurrirá con el precio y la venta de gasolina. El dictador cucuteño admitió el sábado, 28 de julio: “¿Cuánta gasolina se nos va al Caribe? ¿Cuánta gasolina se nos va a Colombia? Toneladas, producto de que en Venezuela los hidrocarburos, la gasolina, decir que se regala es poco, pagamos por echarla. Aquí la gasolina no vale nada. Pero decir eso es mentira, sí vale mucho, la paga el Estado. Tenemos que ir a un uso racional, justo”.

Inmediatamente informó que vinculará la venta de combustible para vehículos al Carnet de la Patria, la identificación que brinda acceso a los bonos y cajas de comida que reparte el gobierno: “Todas las personas que tengan un carro, una moto, el transporte público de pasajeros, el transporte público de carga, todo el que tenga un vehículo automotor debe acudir el viernes tres, sábado cuatro y domingo cinco de agosto a los lugares que se van a anunciar para el gran censo nacional automotor. Para una nueva política nacional energética, vinculada al carnet de la patria, el que no tenga el carnet de la patria se lo vamos a sacar”.

“Tenemos un problema con el transporte, un problema con los hidrocarburos internos, con la gasolina, que tenemos que abordar nacionalmente y para eso necesitamos un censo articulado al Carnet de la Patria”, añadió Nicolás Maduro.

La más barata del mundo

Actualmente, los venezolanos pagan por un litro de gasolina de 95 octanos seis bolívares, monto que al tipo de cambio oficial (Dicom) establecido por el Banco Central de 172 mil 800 bolívares por dólar equivale a 0,00003 centavos de dólar. Si se utiliza el tipo de cambio de 2 millones 900 mil bolívares, fijado por el mismo Banco Central para las remesas, el precio es aún más bajo: 0,000002 centavos de dólar por litro.

En el caso de la gasolina de 91 octanos hay que añadir más ceros a la derecha. Al tipo de cambio del Dicom equivale a 0,000005 centavos de dólar y al tipo de cambio de las remesas a 0,0000007 centavos de dólar.

Con estos precios, Venezuela tiene la gasolina más barata del mundo. De acuerdo con el último reporte de la consultora Global Petrol Prices, que analiza 165 países, el segundo país con la gasolina más económica es Irán, donde tiene un costo de 0,27 dólares por litro. En otros países latinoamericanos, como Ecuador, cuesta 0,39 dólares y en Colombia y Brasil, países que tienen frontera terrestre con Venezuela, 0,82 y 1,21 dólares, respectivamente.

El costo de oportunidad

Al vender la gasolina a estos precios, PDVSA incurre en pérdidas porque no recupera lo que invierte para producirla o importarla y es un enorme costo de oportunidad porque, en caso de exportarla, recibiría una cantidad importante de recursos que no ingresan al Estado.

Douglas Barrios, investigador del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard y quien ha publicado trabajos sobre el precio del combustible en el país, explica que “la gasolina de Venezuela es absurdamente barata. Estamos asumiendo un costo de oportunidad altísimo, es decir, tenemos que analizar cuánto habría recibido el país de haber exportado la gasolina que vende a estos precios irrisorios, por ejemplo, a Estados Unidos, donde actualmente cuesta 0,83 dólares el litro”.

Agrega que “si hacemos este cálculo, hablamos de que en los últimos quince años hay un monto acumulado que ronda los 135 mil millones de dólares, ésta es la magnitud del subsidio que otorga el estado venezolano a través del precio de la gasolina automotriz. En 2017, a pesar de la crisis que ya vivía Venezuela, se estima que este subsidio se ubicó en 5 mil millones de dólares”.

“En 2015 fue la última vez que el gobierno presentó un presupuesto. El subsidio a la gasolina de ese año superó tres veces a la suma del gasto presupuestado para educación, salud y seguridad social y diez veces al destinado a seguridad ciudadana. Si ese subsidio fuese explícito, fuese el mayor gasto del presupuesto nacional”, explica Douglas Barrios.

Los beneficiados

El subsidio a la gasolina no beneficia a todos los venezolanos por igual. “Las investigaciones que hemos realizado indican que 27% del subsidio va a la población sumergida en la pobreza, 26% al quintil de mayores ingresos y alrededor de 45% va a manos de los contrabandistas que adquieren la gasolina a precios ridículamente bajos y la revenden en otros países como Colombia”, indica Douglas Barrios.

El 24 de septiembre de 2014, Eulogio del Pino, en ese entonces presidente de PDVSA, afirmó que el contrabando diario de combustible se ubicaba entre 50 mil y 100 mil barriles.

“Si son 100 mil barriles, hablamos de 16 millones de litros de gasolina que diariamente se contrabandean, esto es un mecanismo de extracción de renta que pagamos todos los venezolanos”, sostiene Douglas Barrios.

El mercado interno

Francisco Monaldi, profesor del Instituto Baker de la Universidad de Rice en Houston y director fundador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, considera que la urgencia del Gobierno por introducir cambios en el precio y la venta de la gasolina tiene que ver con que “necesitan suprimir el mercado interno porque el colapso de la producción es tan grande que es la manera de asegurar que exista un superávit destinado a la exportación”.

De acuerdo con las cifras reportadas por el gobierno a la OPEP, la producción petrolera de Venezuela se ubicó al cierre de julio en 1,5 millones de barriles diarios, una magnitud que se traduce en un descenso del 42% respecto a julio de 2015.

Diez años atrás, el consumo interno de combustible (no sólo gasolina) superó los 700 mil barriles diarios y Francisco Monaldi señala que, según documentos internos de PDVSA, se espera que se ubique en torno a 430 mil barriles este año.

Posibles escenarios

Francisco Monaldi no descarta que “el Gobierno haga algo parecido a lo que hizo Irán años atrás cuando trató de resolver el problema que le generaban los bajos precios de la gasolina. En una primera etapa colocaron chips en los carros que daban acceso a una tarifa subsidiada hasta cierta cantidad de litros. Superada esta cantidad, se pagaba la gasolina a precio internacional”.

“Esto generó mercado negro de chips, demandas de excepciones por distintos grupos y al poco tiempo, debido a la inflación, apareció nuevamente el subsidio en el precio más elevado de la gasolina, fue una política fallida. Probablemente el gobierno tiene pensado algo muy parecido, con la diferencia que los iraníes no lo diseñaron como un instrumento de dominio político a través de un Carnet de la Patria”, dice Francisco Monaldi.

Añade que “uno de los retos que va a tener el gobierno de Maduro es que debido a la hiperinflación tendría que ajustar los precios continuamente”.

Douglas Barrios considera que “lo más probable es que se instrumente un subsidio diferenciado, por ejemplo, no habrá aumento en el precio de la gasolina para el transporte de carga o de pasajeros y sí para los vehículos particulares. Si esto es lo que se termina haciendo, el resultado será que no se acabará con el contrabando porque seguirá habiendo una enorme ganancia con el arbitraje y el Estado sólo se ahorraría la parte del subsidio que va a un subsegmento del sector privado”.

Las propuestas

Francisco Monaldi considera que un esquema similar al que aplicó Irán tras el fracaso de las tarifas diferenciadas puede funcionar en Venezuela. “Básicamente se trata de que se cobra la gasolina al precio internacional y una porción de los recursos que se obtienen, digamos la mitad, se distribuye entre los ciudadanos”.

“Es necesario compensar a la población, sobre todo la de bajos ingresos, porque si no lo haces y cobras la gasolina a precio internacional, crearías un enorme impacto social. El subsidio actual es tan regresivo que con distribuir la mitad de lo que ingrese cobrando la gasolina al precio internacional, 80% de la población obtiene un beneficio importante”, dice Francisco Monaldi.

Douglas Barrios señala que “es necesario cobrar la gasolina a precio internacional para eliminar las oportunidades de arbitraje y el contrabando. Hecho esto, se le devuelve a la población los recursos que ingresen a través de subsidios directos y también podría evaluarse la inversión en planes sociales o en la mejora del transporte público. Como actualmente la mitad del subsidio va a los contrabandistas, todo el mundo estaría mejor menos ellos. Éste debería ser el esquema a implementar”.

VÍCTOR SALMERÓN

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