Naomi Osaka venció a Serena Williams y se proclama campeona del Abierto de EEUU

La tenista japonesa Naomi Osaka, vigésima cabeza de serie, logró este sábado su primer título del Grand Slam al vencer a la estadounidense Serena Williams por 6-2 y 6-4 en la final femenina del Abierto de Estados Unidos. Osaka, de 20 años, es la primera tenista japonesa que gana un torneo del Grand Slam, y deja su marca en 2-0 en los enfrentamientos que ha tenido con la mejor tenista del mundo.

La nueva campeona se lleva un premio en metálico de 3.800.000 dólares, mientras que Serena ganó 1.850.000 dólares. En la final se pudo observar a una Serena Williams desatada, montando un circo. La vimos fuera de sí, de sus casillas, reventando una raqueta contra el suelo, perdiendo los papeles y desmereciendo a su propia leyenda y el magnífico partido que estaba jugando Naomi Osaka.

Serena trata al árbitro de ladrón

“¡Soy madre, antes pierdo que hacer trampas!”. “¡Me debes una disculpa, me debes una disculpa!”. “¡Eres un mentiroso y un ladrón!”. “¡No volverás a estar en una silla! ¡Es porque soy una mujer y lo sabes! ¡Si fuera un hombre no me haríais esto!”. “¡Estás atacando mi personalidad!”. Es Serena Williams desafiante, embistiendo verbalmente con toda su furia al árbitro portugués Carlos Ramos, que la había sancionado por comunicarse con su banquillo.

Algo que, lo reconoció el propio técnico de la norteamericana, Patrick Mouratoglou, nada más terminar el duelo, a la cadena ESPN. Las cámaras de televisión, además, recogieron el instante en el que le ofrecía indicaciones a su jugadora. Primero, el coaching; después, racquet abuse y un punto menos por romper su raqueta; y para rematar, un game penalty (de 4-3 a 5-3 para Osaka) por la retahíla de acusaciones y malas palabras que estaba expulsando por la boca.

Ya había cedido el primer set y al comenzar el segundo, con 1-0 y 40-15 favorable a Osaka, Ramos (47 años) la sancionó por coaching –recibir instrucciones de su banquillo–. Sobrexcitada, la ganadora de 23 grandes lo digirió mal, fue calentándose, perdiendo la compostura y protagonizando una escena horrorosa. Interrumpió el choque varias veces, al borde del llanto y con una reacción infantil, y se marchó sin dar la mano al árbitro, objetivo incomprensible de su ira.

 

Al final, 6-2 y 6-4 (1h 19m) para Osaka, su primer gran título. La primera tenista japonesa, hombre o mujer, que conquista un Grand Slam. “Gracias por ver el partido”, pudo decir solo la nipona durante la entrega del premio, en la ceremonia final, con los ojos llorosos; habiendo escuchado antes, durante un buen rato, los abucheos de la grada.

Osaka, el último chispazo del tenis femenino, no se deja intimidar por nada ni por nadie, y a lo largo de estas dos semanas ha jugado como si lo hiciera en cualquier pista pública de Long Island, donde creció y ha pasado la mayor parte de su juventud. Esta temporada había ganado el título en Indian Wells y una semana después venció a la propia Serena en Miami.

En Flushing Meadows, con una tranquilidad pasmosa, la japonesa (ya número siete) fue derribando rivales para aterrizar delante de su idolatrada heroína, que tenía ante sí la posibilidad de atrapar los 24 grandes de Margaret Court y al final dejó una pésima imagen sobre la pista. Tristísimo cierre para Osaka, para Nueva York. Para la propia Williams, ensuciando su maravillosa reputación.

SurCARIBE, con información de -elpais.com-

Puedes dejar una comentario.

Deja un comentario