Los rehenes no se liberan solos de sus captores, por Brian Fincheltub

“Traidores nunca, leales siempre” se convirtió en el nuevo lema de la cúpula de la Fuerza Armada Nacional. La pregunta que nos hacemos es ¿leales a quién? porque al pueblo venezolano hasta ahora no lo han sido, al punto de abandonar su deber histórico de defender la democracia y la Constitución por defender a una parcialidad política, pero más allá de eso, por defender sus propios intereses económicos, que según los entendidos son muchos y muy variados, nada más alejado de la obligación de un superior, por eso no solo se han quedado sin el respeto que una vez le tuvo el pueblo venezolano, sino que en un goteo que no se detiene se quedan también sin tropa.

Son ellos quienes mantienen secuestrados a millones de venezolanos, incluido el 80% de la tropa profesional de la Fuerza Armada que vive y sufre las mismas carencias que el resto de la población. Por ello frente a esta situación no puede la comunidad internacional decirle a los secuestrados que se liberen solos de sus captores, aunque estos sean pocos tienen las armas y ni la voluntad más firme del venezolano más aguerrido puede resistir una bala en la cabeza. Se trata de una lucha desigual en la que un pueblo pacífico no puede enfrentar a unos matones que han demostrado que son capaces de todos para salvar sus cabezas.

En Venezuela nadie quiere una guerra ni más intervencionismo, pedimos liberación y para liberarnos la diplomacia queda claro no es suficiente. Los países deben pasar a la acción por su propia seguridad interna. El madurismo no es cualquier grupo delincuencial, es uno que tiene nexos peligrosos con grupos terroristas del mundo y si no es detenido a tiempo las consecuencias serán desastrosas para la región. Hace años, cuando se les advertía al mundo que el chavismo era una amenaza para la democracia, nadie prestó atención y el resultado son más de 4 millones de desplazados en el mundo, esperemos que nuestro grito de alerta esta vez sí sea escuchado.

Brian Fincheltub

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