Consumidores pagan gasolina hasta con billetes de diez dólares

“Venezuela le está diciendo al mundo que sí se puede producir, vivir y funcionar sin el dólar”, expresó Nicolás Maduro en la “unidad de producción” de la Fuerza Armada Nacional (FAN) Cacique Yare, ubicada en el municipio Girardot del estado Aragua, el 8 de mayo, dos días después de que el Banco Central de Venezuela (BCV) autorizó operaciones de compraventa de divisas en la banca a través de mesas de cambio.

Sin embargo, solo basta con salir a la calle para darse cuenta de que, contrario a lo que dice Maduro, la economía venezolana prácticamente funciona en dólares, pese a la guerra declarada por el chavismo a la moneda estadounidense, la principal y de mayor circulación en el mundo, y a su intento de sustituirla por el euro en las transacciones del mercado cambiario nacional.

El dólar ha ganado terreno en la cotidianidad del venezolano. Verduleros, chupeteros, vendedores de conservas de coco, señoras de servicio doméstico, plomeros, técnicos electricistas, taxistas, cuidadores de carros en la calle y bomberos de gasolineras aceptan la divisa.

En la mañana del 8 de julio, una mujer que estaba en una estación de servicio en Parque Central preguntó al bombero que la atendió si aceptaba dólares, pues no tenía bolívares en efectivo para pagar la gasolina.

“Solo tengo un billete de cinco dólares. Si quieres dame 20.000 bolívares y te quedas con el resto”, le propuso al trabajador, quien aceptó, lo que significa que al tipo de cambio paralelo, que temprano ese día se situaba en 7.900 bolívares, le regaló 19.500 bolívares.

El bombero le entregó los 20.000 en billetes de 100 y de 500 bolívares. “A veces llegan personas que no tienen plata y te pagan con un billete de un dólar. Es una locura que ahora todo sea en dólares y uno siga ganando en bolívares”, dijo.

Son “incontables” las veces que han pagado el combustible con la divisa en una gasolinera situada en la avenida Rómulo Gallegos, a la altura de Santa Eduvigis, según uno de sus trabajadores. Calcula que en los últimos meses más de 30 personas pagaron la gasolina en dólares, por lo menos a él.

“Una vez, cuando los apagones, estábamos a punto de cerrar la bomba y una muchacha me pidió el favor de echarle gasolina a su carro y me dio un billete de 10 dólares. Todo eso lo guardo y lo reúno para luego comprar algunas cosas que necesito porque ahorita todo es en dólares”, añadió el trabajador

No solo en las estaciones de servicio en los municipios Sucre y Libertador del Área Metropolitana de Caracas las personas pagan en divisa el combustible. El 5 de julio, en una gasolinera ubicada en la avenida principal de Las Mercedes, un conductor le dijo a un bombero: “hijo, no tengo efectivo, pero sí un dólar. ¿Qué te parece si te cobras la gasolina, me das 6.000 bolívares y lo demás es tuyo?”.

Ese día, la tasa en el mercado paralelo, que prevalece como el tipo de cambio de referencia, se situaba en 8.020 bolívares por dólar. El usuario desembolsó por el suministro de gasolina y el trabajador de la bomba recibió el equivalente a 2.000 bolívares, pese a que el litro cuesta 0,00006 bolívares (95 octanos) y 0,00001 bolívares (91).

“Eso me ha pasado varias veces. También vienen personas que necesitan efectivo y me venden uno, cinco o hasta diez dólares”, refirió el bombero Jonathan Cedeño.

También algunos usuarios dejan propinas en divisas por “la buena atención que prestamos” luego de hacer el cambio de aceite, añadió

“La verdad es que esto es una locura, y el gobierno prácticamente no está haciendo nada para parar la hiperinflación. Todo sigue aumentando. ¿Cómo es posible que una moneda nueva (el bolívar soberano) que no lleva ni un año circulando ya está devaluada? Los billetes de 2, 5, 10 y de 20 bolívares no funcionan para pagar nada”, añadió Cedeño.

En el centro de Caracas, a unas pocas cuadras de la esquina de Pajaritos, un cuidador de carros en la calle no solo acepta efectivo o comida, también dólares. De hecho, en lo que va de año calcula que ha percibido 73 dólares. “Gracias a eso me he comprado algunas cosas, como un par de zapatos. Normalmente me dan billetes de un dólar”, dijo.

Para una funcionaria de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), asignada a un módulo en el sur de la ciudad, Maduro debería sincerar y dolarizar la economía. Ella percibe salario mínimo y dice que su situación es igual de difícil que la de los civiles.

“Cada vez puedo comprar menos porque el dólar aumenta y aumenta y los sueldos no. En mayo compré 15 dólares y en los primeros días de junio otros 10. Desde entonces no he podido comprar otra vez”, añadió la policía, quien recibe del exterior 40 dólares quincenales que le envía su padre.

El pago en dólares no solo es una práctica común en la Gran Caracas, también en el interior del país. De hecho, en pueblos costeros, donde, como en otras partes de Venezuela, vivir sin servicios públicos se volvió habitual, aceptan dólares para vender empanadas, bebidas, tostones y pescado. También para alquilar sillas, sombrillas, tumbonas y mesitas.

En una de las dos únicas estaciones de servicio que hay en Higuerote, estado Miranda, un vendedor ambulante que tenía el kilo de aguacate en 8.000 bolívares, se acercaba a los pocos vehículos que había en la gasolinera y sin rodeos expresaba: “Efectivo, trueque o verdes”.

En la bomba, una vendedora callejera dejaba cada conserva de coco en 1.500 bolívares, o cuatro por un dólar.

Una sociedad desigual

El diputado Ángel Alvarado, economista y miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN), advirtió que la economía terminará prácticamente dolarizada si no se toman las medidas correctas para frenar la hiperinflación.

“La dolarización genera una sociedad complicada, porque si todo se dolariza excepto los salarios, la población que no tiene acceso a dólares se empobrece muy rápido mientras que la otra parte se protege. Esto ha hecho que Venezuela se convierta en la sociedad más desigual del mundo”, dijo el parlamentario

La economista Sary Levy, profesora titular de la facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), afirmó que un grave problema de sistemas de esa índole es que generan economías duales. “Quizás un gerente puede lograr que mensual o anualmente le den una bonificación o un pago de su remuneración en divisas, pero lamentablemente el señor que trabaja para un ente público no puede lograr eso. Entonces, su moneda se devalúa mientras los precios se mantienen asociados al dólar”, explicó.

Además de Alvarado y Levy, economistas habían advertido que si continuaba la hiperinflación –que en 2018 llegó a 1.698.488% según cálculos de la AN y a 130.060% de acuerdo con el BCV– se incrementarían las transacciones en divisas extranjeras y Venezuela tendría una dolarización de facto, muy difícil de revertir.

“La dolarización espontánea y caótica de la economía seguirá profundizándose, generando un sistema de exclusión social sin los beneficios de una dolarización formal”, alertó el economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica.

Aumentan las transacciones en divisas

El proceso de dolarización informal inició con la venta de inmuebles y vehículos. En enero de 2018, un concesionario de Toyota, ubicado en Los Cortijos de Lourdes, ofrecía dos automóviles cero kilómetros en moneda estadounidense. El más costoso, un 4 Runner, valía 70.000 dólares y otro, un Corolla S Plus 2016, 27.000 dólares.

En otros tipos de establecimientos, consumidores preguntaban disimuladamente si aceptaban dólares. Los comerciantes también respondían con cuidado. El temor a las sanciones establecidas en la Ley de Ilícitos Cambiarios aún vigente mantenía las transacciones en moneda extranjera debajo de la mesa

Ahora es común observar en cafeterías, restaurantes, jugueterías, tiendas de artefactos electrónicos, de muebles para el hogar, supermercados, caucheras, peluquerías y quioscos a comerciantes que indican los precios en la moneda estadounidense y a consumidores que pagan hasta cigarrillos detallados con la divisa.

De hecho, según Ecoanalítica, el número de transacciones hechas en dólares en el país aumentó de 5% a 40% entre 2012, un año antes de que Maduro asumiera el poder, en abril de 2013, y la primera mitad de 2019. Es un volumen ocho veces mayor al registrado siete años atrás.

Ahora se pagan en dólares 93,5% de los equipos electrónicos, celulares y computadoras; 84% de los electrodomésticos; y 72,2% de los repuestos para vehículos, de acuerdo con la firma.

En una cauchera, ubicada en Los Chaguaramos, vendían en 45 dólares un caucho para vehículos pequeños como un Chevrolet Spark o un Corsa. Otro para camionetas como una Jeep Grand Cherokee costaba 130 dólares.

“Antes tenía la costumbre de decir los precios en bolívares, pero desde que la gente empezó a preguntarme todo el tiempo si aceptaba dólares, empecé a dar los precios en esa moneda”, dijo el encargado del establecimiento, quien prefirió no identificarse. Indicó que la mitad de los clientes que van al día a la cauchera paga en moneda estadounidense. “Hay más dólares en el mercado que bolívares”, añadió el trabajador.

En un negocio situado en Santa Mónica, cuatro de cada seis trabajos que los empleados hacen a los automóviles son pagados en dólares, según el encargado. Por reparar la alarma del vehículo cobran entre 15 y 30 dólares, y por la seguridad vehicular entre 70 y 80 dólares.

“Hay bastante movimiento de dólares, y no solo aquí sino prácticamente en todos los negocios de Santa Mónica. Incluso en las panaderías es común ver a alguien que paga en dólares”, señaló el trabajador

Levy expresó que la economía venezolana ya prácticamente funciona en dólares, lo que no significa que el país esté dolarizado. Venezuela aún tiene su moneda nacional. Registra sus pagos, paga al empleado público, cobra tributos y monetiza el déficit fiscal en bolívares. “Si realmente estuviéramos dolarizados, eso no estaría sucediendo”, añadió.

Daddy LLUKA, con información

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