Mariska Hargitay, la heroína feminista de La ley y el orden: UVE

La actriz encarna a Olivia Benson, la detective de esta ficción que lleva 21 temporadas consecutivas. Y ya es récord en la TV estadounidense. Dice que el programa, en el que se ocupa de víctimas de agresiones sexuales, “me convirtió de actriz en activista”. El gen del #MeToo.

Cuando no está indagando delincuentes en una oscura sala de interrogatorios, Mariska Hargitay pasa la mayor parte del tiempo en un tablero de Pinterest. Metros más allá del set de La ley y el orden: UVE, en el nuevo centro de producción de Chelsea Piers, se encuentra el “oasis” de Hargitay. Una mezcla de oficina y camarín lleno de “ayudas visuales” inspiradoras.

La primera nota de tapa que le hicieron, en Time Out New York, está enmarcada sobre un sillón color rosa millennial. Cerca hay un conjunto de fotos cuyos temas incluyen a su marido, el actor Peter Hermann; sus hijos; su coestrella en UVE, Ice-T; y, en un poster de tamaño real, Hargitay y su ex compañero de UVE, Christopher Meloni. Como corresponde a una heroína feminista, otra pared está dedicada a recuerdos de la Mujer Maravilla, y una mesa rinconera está cubierta de libros y souvenirs de Ruth Bader Ginsburg.

Una postal de la quinta temporada de "La ley y el orden: UVE". (2003).

Una postal de la quinta temporada de «La ley y el orden: UVE». (2003).

Olivia Benson estaría orgullosa. A lo largo de veinte temporadas, la detective televisiva de Hargitay se ha convertido en una especie de ícono de la cultura pop por su afanosa búsqueda de justicia para las “víctimas especiales” con las que trabaja, en general sobrevivientes de agresiones sexuales.

En los últimos años, UVE ha adquirido nueva relevancia, gracias a que el movimiento #MeToo ha dado lugar a un reconocimiento de la prevalencia y las consecuencias del acoso y la agresión sexuales. Para Hargitay, esto tardó mucho en llegar. “Estoy consternada y feliz en este momento”, dijo. “Estoy horrorizada y bailo de felicidad al ver que éste es el tema que más se trata en los medios, porque digo: ‘Gracias a Dios, por fin, la cultura colectiva se está fijando en esto’. Porque es la única manera en la que vamos a erradicarlo”.

“La ley y el orden: Unidad de víctimas especiales” rompe récords en los Estados Unidos

Y prosigue: “Estoy más comprometida ahora que nunca, y estaba bastante comprometida cuando comencé esto”, dijo. “Me convirtió de actriz en activista”. Si bien comparte las obsesiones de Benson, en persona Hargitay es casi su opuesto. Bromista y afable cuando su alter ego es taciturna y prosaica, también se aleja del vestuario en escala de grises de Benson y se rodea de color.

Hija de la actriz Jayne Mansfield y el actor y fisicoculturista Mickey Hargitay, estudió actuación en la Universidad de California en Los Angeles y obtuvo su primer papel en la película de terror humorístico Ghoulies. Actuó en su primera serie de TV un año después, el drama policial Downtown, y luego apareció en programas como Falcon Crest, Can’t Hurry Love y ER.

Mariska Hargitay en un avance de la temporada 21, en las calles de Nueva York. (Photo by Jose Perez/Bauer-Griffin/GC Images) GETTY IMAGES

Mariska Hargitay en un avance de la temporada 21, en las calles de Nueva York. 

Pero todo cambió en 1999 cuando le dieron el papel de Benson en UVE, y no ha mirado atrás desde entonces. “Me enamoré mucho de ella y de la idea del programa por lo progresista que era para su época y porque contaba este tipo de historias”, dijo.

La serie le trajo premios, una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y un lugar en la imaginación cultural. Taylor Swift, que llamó Olivia Benson a una de sus gatas, reclutó a Hargitay para el video de su canción Bad Blood en 2015. Hace poco, Hargitay protagonizó con Ice-T una parodia de Game of Thrones con un tema similar a UVE en Saturday Night Live.

Desde un punto de vista más significativo, el personaje a veces ha sido un consuelo para víctimas y sobrevivientes reales. En el libro de 2016 We Believe You: Survivors of Campus Sexual Assault Speak Out (Les creemos: Las sobrevivientes de agresiones sexuales en los campus universitarios cuentan su verdad), una escritora analiza cómo “Olivia Benson hizo añicos la culpa y la incertidumbre que sufrí durante años”.

Hargitay dijo que a menudo los televidentes se le acercan para contarle sus experiencias personales con la agresión sexual. Ese tema, y el del impacto general de Benson en las mujeres y los sobrevivientes de abusos, la hacen emocionar. “Desde un principio, se me hizo evidente cuánto necesitábamos culturalmente este personaje que lucha y aboga por las mujeres y los sobrevivientes, y que lo hace con compasión”, dice con lágrimas en los ojos. “Alguien que está comprometida con arreglar lo que está mal, que cree en los sobrevivientes, que es consciente de lo sanador que es eso”.

En el panel “Being Believed” (Ser creída) que su fundación organizó en mayo y en el que Hargitay habló junto a la autora Roxane Gay y la fiscal Kym Worthy del Condado de Wayne, Michigan, algunas mujeres hablaron de las agresiones sufridas por primera vez. La actriz también ha asumido como misión personal hablar de los análisis forenses de material genético de casos de violación que se demoran en los departamentos de policía. Su documental I Am Evidence investiga esa cuestión en particular.

“Si las muestras de una persona no se analizan, ¿qué nos dice eso?”, pregunta. “Dice que una no importa, y nadie debería sentir que no importa”. Dick Wolf, creador de La ley y el orden, dice que Hargitay es “la madre del movimiento #MeToo”. “Ella se ha visto afectada por su papel como la detective Benson y ha convertido eso en una misión para generar cambios”, escribe en un mail. A lo largo de veinte temporadas, UVE se ha mantenido fiel a sus raíces. Ocasionalmente convoca a famosos para ponerles pimienta a los casos de la semana -Bradley Cooper, Carol Burnett, Robin Williams, Serena Williams- pero, por lo demás, evoluciona a partir de los titulares de los diarios y las tácticas de investigación que incorpora, como los últimos métodos de entrevista a personas traumatizadas.

Además de su trayectoria de dos décadas, La ley y el orden generó seis series derivadasUVE es la única que sigue en pie. La temporada pasada tuvo un promedio de 7 millones de televidentes, lo suficiente para seguir en el Top 50 de las series en el aire.

Los productores atribuyen a Hargitay el mérito de la longevidad del programa y destacan la presencia estabilizadora de la actriz en el set.“El motivo de que el programa tenga 21 años es Mariska”, dice Warren Leight, productor general. “El N° 1 en la hoja de rodaje define un programa. Si es tóxico, la cosa empieza ahí y, si es generoso, el programa es otro”.

Ella nunca imaginó que encarnaría a Olivia Benson durante más de veinte años, pero sigue comprometida con sorprender a los fieles de UVE y a sí misma. “Ésta es la Temporada 21, y nunca hubo una Temporada 21”, dice. “Hay que hacerla de otra manera”. NBC todavía no renovó contrato para la Temporada 22. Pero como el programa se mudó de Nueva Jersey a Chelsea y así le facilitó a Hargitay coordinar los horarios familiares -sus hijos van a la escuela en Manhattan-, no está pensando en el final.

Al acercarse el fin de la conversación, la mirada de la actriz se dirige a otra de las fotos que tiene en la pared de su oficina, una de una mujer corriendo por una playa. Era de Hilary Swank, una de sus amigas íntimas, tomada de una portada de Vanity Fair. “Cuando vi esa foto, dije: ‘Hilary, la necesito’”, cuenta Hargitay. “Porque es un maratón. Eso es lo que hago desde hace 21 años”. Por el momento no planea dejar de correr.

El largo camino de una serie que cambió las reglas

El jueves, UVE comenzó su temporada 21, lo que lo convierte en el drama de horario central que más ha durado en la historia de la TV estadounidense (superando al programa original, La ley y el orden, y al western Gunsmoke) y a Olivia Benson en el personaje más perdurable de una serie del prime time. Ni la serie ni la actriz planean cerrar la unidad a corto plazo.

Eso se debe a que UVE aún tiene un rating respetable para NBC, pero también a que lo que comenzó para Hargitay como un trabajo se ha convertido en la tarea de su vida. Desde que empezó a encarnar a Benson en 1999, Hargitay, de 55 años, ha trabajado para las víctimas de agresiones sexuales. Se capacitó como consejera de crisis de violación y, en 2004, fundó la Joyful Heart Foundation, una organización sin fines de lucro que ayuda a los sobrevivientes de agresiones sexuales, violencia doméstica y abuso de menores.

Hace unos días recibió un Emmy por I Am Evidence, documental de HBO que produjo y protagonizó y en el que investiga cómo la policía maneja los casos de agresiones sexuales en los Estados Unidos.

Ilana Kaplan (The New York Times)

Puedes dejar una comentario.

Deja un comentario