Los intentos frustrados de magnicidio de Hugo Chávez a Carlos Andrés Pérez

Durante la madrugada de 4 de febrero de 1992, militares golpistas al mando del entonces teniente coronel Hugo Chávez Frías, intentaron derrocar el gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez, quien enfrentó a los sublevados y logró evadir varios intentos magnicidas. Al lograr escapar del Palacio de Miraflores, Pérez se dirigió al país desde la sede de Venevisión, y apuntó sus dardos a la Fuerza Armada. “Su obediencia es para conmigo”, sentenció Pérez, quien solamente pudo ser desalojado del poder mediante una sentencia de la antigua Corte Suprema de Justicia, en un juicio que historiadores reconocen como abiertamente político.

En enero de 1992, el jefe de Estado asistió al Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, y a su regreso, fue recibido en el aeropuerto de Maiquetía por el ministro de Relaciones Interiores, Virgilio Ávila Vivas, y el ministro de la Defensa, Fernando Ochoa Antich, quienes le hicieron saber sorpresivamente al mandatario que había rumores acerca de un posible golpe de Estado en su contra. Posteriormente trascendió que los golpistas, encabezados por el teniente coronel, Hugo Chávez, tenían orquestado un plan con cuatro opciones para asesinar a Pérez.

Los tres primeros intentos

  • El primero: El plan inicial consistía en ser detenido y seguidamente asesinado tras llegar del aeropuerto internacional de Maiquetía. A cargo de la operación estaba el contralmirante, Hernán Gruber Odreman, quien era el oficial de más alto cargo dentro de la conspiración, pero éste se rehusó a participar a última hora al enterarse que Rafael Caldera encabezaría la junta de gobierno en vez de él, reveló el excomandante del Ejercito venezolano Carlos Julio Peñaloza, en su libro “El Delfín de Fidel”.

  • El segundo: En el túnel del boquerón dos de la autopista Caracas-La Guaira, en una operación que habían denominado “Operación Ratonera”, dirigida por militares retirados, activos y un grupo de civiles de ideología de izquierda radical, tenían el objetivo de asesinar al presidente y a toda su comitiva.

  • El tercero: Saliendo el presidente de La Casona, en Caracas, donde había sido inicialmente enviado Carlos Andrés Pérez a su llegada a Caracas, pero por seguridad habían ordenado su traslado al Palacio de Miraflores. En ese momento, cuando salía de La Carlota, los golpistas, liderados en ese lugar por el entonces capitán del Ejército Miguel Rodríguez Torres, ya se encontraban posicionados en las afueras de las instalaciones y se disponían a disparar contra el vehículo donde se desplazaba el presidente junto a su edecán y su chofer, sin embargo, uno de los oficiales al mando decidió no dar la orden de atacar al creer que Pérez no se encontraba en el lugar. La confusión se presentó porque generalmente salía con una caravana de cinco vehículos y 10 motorizados.

Para el momento del ataque en la residencia presidencial “La Casona”, se encontraba la familia del presidente Pérez en el lugar, incluyendo a la primera dama, Blanca, quien tomó un fusil para defender a sus dos hijas: Carolina y Sonia, pero los golpistas, sin medir consecuencias arremetieron con una lluvia de disparos sin dirección que pudo alcanzar a alguna de ellas.

Palacio de Miraflores: Epicentro del ataque 

Tropas rebeldes, que habían salido de los cuarteles el 3 de febrero de Maracay, Fuerte Tiuna y seis guarniciones importantes de todo el país, comenzaron la llamada “Operación Centauro”, que se inició horas antes de la llegada de Pérez a Maiquetía. Un tanque de guerra derribó la puerta exterior del Palacio e ingresó disparando con una metralleta que tenía la torreta de mando, para comenzar el intento de asalto con un incesante ataque armado al Palacio con soldados terrestres y alrededor de 200 paracaidistas pertenecientes al Batallón Ayala, contra solo siete militares que protegían al presidente.

Posteriormente, los edecanes, quienes tenían el deber de resguardar la vida del presidente, le solicitaron a Pérez evacuar el Palacio en su compañía, quien en un principio se negó, hasta que aceptó la sugerencia recibida por el Jefe de la casa militar, Mario Iván Carratú, quien se encargó del plan de salida, que no estuvo exento de un intercambio de disparos desde la misma salida de su despacho presidencial. Asimismo, los cinco soldados que estaban resguardando la puerta del Palacio fueron heridos por los insubordinados, dejando un total de siete fallecidos y 33 heridos en combate; mientras que en La Casona hubo tres muertos y ocho heridos.

El fracaso golpista de Chávez

Tras concretar su salida del Palacio de Miraflores, el periodista de Venevisión, Arturo Vilar, invitó a Carlos Andrés Pérez a ofrecer un discurso público improvisado que fue clave para evitar su derrocamiento. Pérez transmitió un mensaje de tranquilidad, dando a entender que el movimiento subversivo estaba siendo neutralizado gracias a la acción de los comandos de la Fuerza Armada Nacional.

Seguidamente pidió ser llevado de regreso al Palacio, a pesar de que aún no había retomado el control del mismo. Pérez fue apoyado por el comandante de la Guardia Nacional en ese momento, Freddy Maya Cardona, quien puso a disposición una unidad comando, adicional a otra de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip).

Al llegar al Palacio, los oficiales alzados que se encontraban frente a los tanques saludaron al presidente militarmente. De esta manera se comprobó que los funcionarios habían sido movilizados engañados, ya que los rebeldes los habían posicionado en ese lugar para presuntamente “defender la democracia”.

Ante el fracaso, Hugo Chávez, quien se encontraba escondido en el Museo Histórico Militar de La Planicie, terminó rendido. La orden de mostrarlo en televisión en diferido no fue acatada y, en su lugar, se permitió una trasmisión en vivo. “Por ahora”, dijo Chávez, los objetivos no habían sido logrados. El resto es historia.

Los militares involucrados fueran juzgados y hallados culpables de rebelión. Algunos fueron sobreseídos, otros dados de baja y el resto encarcelados, para después ser finalmente sobreseídos por el gobierno de Rafael Caldera en 1994.

A Pérez no pudo desalojarlo del poder el 4 de febrero. Tampoco el 27 de noviembre. Solamente una sentencia de la Corte Suprema de Justicia pudo destituirlo.

Gianfranco Ruggiero / elcooperante.com

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