Las confesiones de «Piedad»… una ramera colombiana

Suena a titulo de telenovela. Y en realidad lo es, si tenemos en cuenta que la tragedia venezolana todavía no toca fondo y aun los malos dominan a los buenos de esta trágica telenovela llamada Venezuela. Piedad Córdoba, ex-senadora colombiana, es como esos personajes de telenovela que se mueven intrigantes por toda la trama, logrando así hacerse conocedora de todos los secretos de los protagonistas involucrados.

Dados sus viejos vínculos con los inicios de la “robolución” chavista y su cercanía innegable con la guerrilla colombiana de las FARC, la confesión de esos secretos públicamente son una buena aproximación a la verdad, y la explicación precisa de la infame realidad que estamos viviendo.

De allí que después de ver, no sin cierto estupor e indignación por su contenido, el famoso video que ya corre viral en las redes sociales, de su entrevista con el también ex-senador colombiano Juan Manuel Ospina, en el programa Las dos orillas, los venezolanos podemos tener una idea precisa de quién es quién en esta trama compleja y multipolar que nos afecta como pueblo y entender mejor cuáles son los verdaderos “malos” de esta trágica telenovela.

La entrevista tiene a mi juicio tres aspectos muy importantes que son necesarios resaltar y aclarar a fines de una correcta percepción de lo que sucede en Venezuela, tanto para los venezolanos, como (y especialmente) para los colombianos que han visto esta entrevista y que desconocen la realidad de nuestro país. La entrevista es un ejemplo práctico y actualizado del grave estado de distorsión de la realidad que manifiestan los actores, visto desde la perspectiva de una persona que ha acompañado el proceso de destrucción iniciado por Hugo Chávez desde mucho antes del momento de asumir la Presidencia de Venezuela en 1999. Es por eso mi interés de atajar esas percepciones.

Estos tres aspectos se entremezclan durante toda la entrevista, por lo que solo haré énfasis en los que considero más importantes.

Definición de los responsables de la tragedia

No hay socialista que se precie que no diga que la causa de los males de su país es el imperialismo norteamericano. Esto me recuerda el famoso chiste según el cual si un socialista encuentra a su mujer con otro en la cama, en lugar de reclamárselo, sale a quemar el colchón frente a la embajada de los Estados Unidos. La exsenadora Córdoba hace exactamente eso al indicar que“la dirigencia (colombiana) no ha sabido entender ni leer a Venezuela.

Se ha prestado más para los intereses norteamericanos influenciados por una dirigencia venezolana que perdió el poder. María Corina era la dueña de PDVSA”. ¿En qué sustenta la exsenadora Córdoba que María Corina Machado (salvo que hable de otra persona, porque no dijo apellido) tenía o tuvo que ver algo con PDVSA?

En Venezuela no existe registro de algún manejo de esta dirigente con la industria petrolera. De hecho, María Corina sale a la palestra pública a partir del año 2003, con el chavismo en pleno ejercicio del poder, como directora de una ONG electoral, para levantar firmas a favor del revocatorio de Hugo Chávez. Mal podría María Corina Machado haber tenido algo que ver con esa industria antes de este episodio, sobre todo teniendo en cuenta su edad.

Este tipo de información está dirigida a una población como la colombiana, desconocedora del problema venezolano y pone de manera maniquea el problema entre “la derecha” que “quiere volver a disfrutar del poder” (poniendo a Machado como principal representante de esa tendencia) y el chavismo, que se los está impidiendo.

Para conocimiento de la ciudadanía colombiana verdaderamente informada, el enfrentamiento está entre una mafia delincuencial narcoterrorista que asaltó el poder, que se esconde tras los símbolos ideológicos de una supuesta izquierda, y una población que ha sido por ellos despojada de todos los recursos para su subsistencia.

Definición de la propiedad de los recursos

No existe ningún país donde aquellos que administran los recursos de todos desde el gobierno, dispongan de ellos sin control como si fueran de su propiedad. Eso se está presentando en Venezuela como caso único en el mundo. La Constitución de 1999 de Hugo Chávez le dio al Presidente de la República la plena discrecionalidad para el manejo de la cosa pública, prácticamente sin control alguno (de allí que un grupo de venezolanos desde ANCO estemos propiciando un nuevo proceso Constituyente genuino que reinstitucionalice el país después de esta tragedia, reordenando el poder).

En Venezuela desapareció todo tipo de Contraloría, las leyes de licitación, y todo lo que ponga al ciudadano a controlar lo que hacen los administradores del Tesoro Nacional. Están saqueando a la nación y personajes como la exsenadora Córdoba son cómplices indirectos de ese delito al estar en pleno conocimiento de eso.

Es por ello que la ex-senadora se asombra cuando el ex-presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero le dice, como confesó en esa entrevista “a todos nosotros nos dieron una mina de oro. Nosotros explotamos y lo que no nos llega por lo nacional nos llega por acá. Y yo le dije ‘¿cómo así?’ Por ejemplo acabamos de comprar implementos para minería en China y estamos explotando. Y ‘¿cómo les está yendo?’ ¡Bien! Porque todo el mundo quiere el oro de aquí”.

Es claro que también tal vez le diría “¡vaya y busque la suya también!” como a todo aquel que el régimen desea beneficiar para sus propios intereses. Eso explica el desastre ecológico del Arco Minero, con un montón de gente haciendo explotaciones sin control, en perjuicio de lo que es propiedad de todos los venezolanos y con el único fin de sostener a los narcoterroristas en el poder.

El papel de la oposición colaboracionista

Para materializar el saqueo del que los venezolanos somos víctimas, el régimen necesita socios en el otro bando. Cuando la oposición se pone “difícil”, el régimen intenta tender puentes a través de personajes locales e internacionales, como la exsenadora, cuyos servicios dudo mucho que sean gratuitos. De allí su confesión del intento del régimen de engatusar a Uribe para servir de puente con esa oposición que no se deja engañar.

“El Presidente Maduro se quería reunir con Álvaro Uribe ¿Cuál era el objetivo? El objetivo era que Álvaro representara a la oposición venezolana, que les ayudara a hablar con ellos. El decía (Maduro) que la persona que ellos respetan es a Álvaro Uribe”, afirma Córdoba.

Sin embargo Uribe, como concede al final de la entrevista la exsenadora, está muy lejos de ser pendejo. Por eso el expresidente no cayó en esa trampa. Córdoba confiesa: “Lastimosamente Uribe menospreció eso. Ya estaban montando el tema de Guaidó”, lamentó la exsenadora. “Muy lastimoso, ¿sabes por qué, Juan? Porque ahorita la oposición está negociando con Nicolás. Está llegando a acuerdos con él. Va a haber elecciones. Van a cambiar el Consejo Nacional Electoral», continuó.

Dense cuenta aquí de los tiempos. Guaidó no estaba en el mapa político de Venezuela antes de noviembre de 2018 cuando los factores del G4 negociaban la nueva directiva de la Asamblea Nacional para Enero de 2019. Se conocía que le tocaría a Voluntad Popular pero públicamente aun no habían nombres firmes, pero aun así Córdoba achaca a ese hecho que se cayera la negociación con Uribe.

¿Qué hizo que Maduro llegara a ese contacto con Uribe? A finales de 2018, o se nombraba un gobierno legitimo por el TSJ en el exilio o lo hacía la Asamblea Nacional. Los factores políticos de la oposición oficial se vieron obligados a hacerlo muy a su pesar desde la Asamblea Nacional a partir de enero de 2019, y Maduro lo sabía. Maduro no necesitaba a Uribe para llegarle a la oposición.

Tenía a Henry Ramos Allup, o a Manuel Rosales, con quienes ya había negociado en el pasado. ¿Intentaba acaso parar esa designación de VP en la Asamblea Nacional y negociar? En cualquier caso, ya llevamos más de un año de eso y las cosas todavía van a favor del régimen precisamente porque esos factores cohabitan con Maduro, y llegarán a acuerdos con él como confiesa Piedad Córdoba.

“A Guaidó no le cree nadie allá. La gente hace chistes (…) ¿Sabes quién se lo inventó (a Guaidó)? Oswaldo Cisneros. Tiene todos los negocios del mundo. Y yo creo que en unas elecciones, con o sin Nicolás gana el chavismo” sostiene Córdoba. Por más desprestigiado que se encuentre Guaidó, de nuevo, ¿de dónde sale que es invento de Oswaldo Cisneros? Guaidó era lo que quedaba de la dirigencia de Voluntad Popular para ocupar la Presidencia de la Asamblea Nacional en enero de 2019.

Y lamentablemente de lo menos experimentado. ¿Qué tiene que hacer Cisneros con eso? Otra vez vemos el mismo intento de Córdoba de asociar factores que no tienen nada que ver con la realidad, con la famosa “derecha” de los ricos con este grave problema, confundiendo a la sociedad colombiana porque ese discurso polarizado es para ellos.

Estos tres factores definen la entrevista. Sin embargo hay uno adicional que gravita en todo el encuentro: el grave problema económico existente entre nuestros países que no podemos dejar a un lado. Si existe un único responsable de este desastre, se llama Hugo Chávez Frías.

¿Quien sacó a Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en abril del año 2006, reventando un comercio regional que casi llegaba a los 9 000 millones de dólares? Respuesta: Hugo Chávez Frías. Solo Colombia se llevaba 4 000 de esos 9 000 millones con Venezuela, poco más del 44 %. Aduciendo que Colombia y Perú habían firmado tratados bilaterales con los Estados Unidos, Chávez dijo que la CAN “estaba muerta”. Fue un truco trágico para introducirse políticamente en el Mercosur, cuyos niveles de negocio rondaban a los casi 150 000 millones de dólares ese año, pero sin haber hecho un solo negocio con esa alianza.

El intercambio comercial actual con Colombia apenas llega ahora a 184 millones de dólares entre enero y septiembre de 2019 . Esto les debe enseñar a los políticos de ambos lados que los negocios y los tratados comerciales los hacen y cristalizan los ciudadanos, no los políticos. Y así fue como Chávez arruinó a mucha gente, tanto en Venezuela como en Colombia. Pero eso no lo dice la ex-senadora Córdoba.

Ahora bien, ¿quién sigue siendo el responsable que se pudran la yuca, las papas y se pierdan los pollos, los cerdos y el ganado en Colombia, como bien se queja la ex-senadora en esa entrevista, y el comercio entre hermanos haya llegado a la ruina para ambos países, amén de la hambruna actual del pueblo venezolano? Respuesta: Hugo Chávez Frías y su discípulo y ahora sucesor Nicolás Maduro Moros, nombrado conjuntamente con Fidel Castro, como bien lo confiesa.

Por eso, hermanos grancolombianos (porque así los quiero llamar, porque nuestra historia corre pareja) no se dejen engañar por los cuentos de camino y las confesiones de la ex-senadora Piedad Córdoba, como supuesta “conocedora” del problema venezolano. No lo conoce, y si lo conociera, lo distorsiona para beneficio de estos narcoterroristas que azotan a Venezuela. A ambos pueblos nos tiene que doler eso.

Pero hay un comentario que resume el grave error en el que están incurriendo los colombianos y que se refleja en esta intervención del exsenador Juan Manuel Ospina, que es muy importante aclarar: “Hay indudable respaldo a lo que ha sido el proyecto chavista, aun a Maduro con los errores e inconsistencias que hayan podido tener en su administración. Porque si hay una conciencia en amplios sectores venezolanos que jamás estarían dispuestos a regresar a esa Venezuela anterior a Chávez, que era lo que de alguna manera lo que representaba la oposición y que obviamente Maduro ayudaba a acrecentarla. Si hay allí algún acuerdo que no es para regresar a un pasado que nadie o a muy pocos le interesa, sino construir una salida de futuro esta conversación puede ser de mucha, mucha perspectiva positiva”.

Ya no existe un respaldo al proyecto chavista que tal vez hubo en la población hasta que Chávez falleció. Eso murió con Chávez. El castrochavismo-madurismo es una versión sofisticada, corregida y aumentada de todos los males de la corrupción de los 40 años que terminaron en 1998. No es cierto que lo que queda de ese pasado y responsables de ese fenómeno, que no es otra cosa que la oposición oficial, quiera construir “una salida de futuro” con ese chavismo para beneficio de los venezolanos.

Quieren asociarse con ellos para continuar la “explotación” de esta tierra de gracia que se encontraron y que ya no quieren soltar. Ambos se tienen que ir para que surja algo nuevo que construya una nueva relación que beneficie a ambas naciones.

El comentario del ex-senador Ospina “¡Usted no puede reventar un país para tumbar un gobierno!” tiene una respuesta. No se puede hacer una tortilla sin reventar los huevos. Lo que ejerce el poder en Venezuela no es “un gobierno” de políticos. Es una mafia de delincuentes narcoterroristas. La única manera que existe para que los narcoterroristas abandonen el secuestro que tienen de los venezolanos y sus recursos es la fuerza. Es lo que entienden.

Han llegado al punto de cometer delitos de lesa humanidad para conservar el poder y aunque algunos venezolanos creamos que eso se debe refrendar formalmente a través de una consulta popular plebiscitaria (y aun sin ella, se tendrán que ir de esa manera salvo que ellos lo decidan por sí mismos y bajo presión externa, porque no pueden seguir malogrando a nuestros pueblos). Si mal no recuerdo fue el cantante popular colombiano Carlos Vives quien lo enunció exquisitamente en una de sus canciones, de una manera en que solo lo puede expresar el pueblo del realismo mágico: “¡Me lleva él o me lo llevo yo, pa’que se acabe la vaina!”. Y así será

Daddy LLUKA, con información de -panampost.com/luis-manuel aguana-

 

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