Maduro pasó de «la curva aplanada» al desespero: se desbordó el VIRUS CHINO

Nicolás Maduro pidió a obispos abrir iglesias y conventos para refugiar a contagiados por VIRUS CHINO, una declaración que evidencia que en el Palacio de Miraflores ya no hay mucho disimulo: la crisis de la pandemia se le ha escapado de las manos al narcochavismo.

Nicolás Maduro pasó de la curva aplanada al desespero. En marzo, el mandatario socialista se jactaba de gobernar el «único» país de América Latina que había tomado medidas tempranas para evitar la propagación del virus.

«La curva está aplanada y los contagios son importados«, repetía una y otra vez la propaganda oficialista, que recordaba que «los gobiernos de la derecha» habían sido irresponsables en el manejo de la pandemia, provocando miles de contagios y muertes.

Pero llegaron los meses de abril, mayo y junio y la curva no se aplanaba. Por el contrario, seguían incrementándose los casos y el chavismo gobernante insistía en una fórmula denominada 7+7 de flexibilización. Fue un error flexibilizar tempranamente, dijo el exministro José Félix Oletta el 23 de junio.

La flexibilización condujo a la relajación general, particularmente en Caracas, justo donde se han desbordado los contagios. Y ahora el régimen no puede recoger el agua derramada, porque además del brote, el chavismo debe lidiar con el pésimo sistema de salud. Su sistema de salud.

De allí que ahora Maduro haya abandonado el discurso del aplanamiento de la curva y se haya quedado solamente con los ataques a Iván Duque y a Donald Trump. Y es que el tirano, que se ufanaba de tener disponibles más de 23 mil camas hospitalarias, ahora suplica al país que deje el bochinche y la rumba, y pide a obispos que habiliten iglesias y conventos para albergar a los contagiados, que ya pasan de 16.000 y siguen subiendo.

SurCARIBE, con información de -elcooperante-

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