España reitera que no reconocerá las elecciones de Maduro

España mantiene su postura frente a Nicolás Maduro: no reconocerá el resultado de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. Sólo un milagro de última hora, en forma de retraso hasta el año que viene, provocaría un cambio en la posición del Gobierno español.

Así lo ha reiterado hoy Arancha González Laya, ministra de Asuntos Exteriores, tras la reunión del Consejo en Luxemburgo, durante el cual los ministros manifestaron su apoyo al Alto Representante de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, para que no ceda en su política de facilitar el diálogo entre la revolución bolivariana y la oposición democrática.

«Las elecciones parlamentarias del 6-D no reúnen los requisitos necesarios desde un punto de vista democrático. Si esas condiciones democráticas no se dan, no podremos reconocer los resultados», reiteró González Laya tras la información suministrada por Borrell.

El narcorégimen chavista ha programado unas elecciones fraudulentas para recuperar el control del Parlamento, pese a que sus apoyos populares se sitúan en torno al 15%. Maduro ordenó la intervención de los principales partidos de la oposición, entregados a marionetas políticas al servicio del chavismo, además de inhabilitar a sus dirigentes, imponer un Consejo Nacional Electoral (CNE) al servicio de la revolución, cambiar la ley electoral a su favor y apuntalar el habitual ventajismo estatal de cara a las urnas, entre otras estrategias.

La revolución ya tiene en marcha su maquinaria electoral y sus candidatos recorren el país con fondos del Estado. El narcorégimen de Maduro criticó duramente a la UE tras el viaje de los dos enviados de Borrell a Caracas en busca de un retraso que hoy por hoy parece imposible. Unos contactos que, no obstante, los ministros de Exteriores han instado al Alto Representante se mantengan.

«Su mandato es para facilitar un diálogo entre el régimen y la oposición», apoyó la ministra española a Borrell, con quien mantiene una estrategia común. En una negociación a tres bandas entre Maduro, el dirigente opositor Henrique Capriles y el propio Borrell se consiguió en septiembre la liberación de 50 presos políticos, entre ellos cuatro de nacionalidad española.

«Lo que hoy le hemos dicho es que continúe con el mandato que él tenía, aunque sabemos que cada vez la ventana de oportunidad se va estrechando más», advirtió González Laya, según la Agencia Efe.

La ministra insistió en que «ningún Estado miembro tiene dudas» sobre los movimientos de Borrell, pese a que el viaje de sus dos enviados causó cierto malestar en las filas del Parlamento venezolano, no tanto por su realización como por el secretismo que les acompañó en un primer momento. Una cuestión más de torpeza en la práctica que de fondo.

«El único lugar donde hay polémica estéril respecto al mandato del Alto Representante debe ser en la oposición española. Se le pide que facilite y ya él debe ver cuál es la mejor manera de facilitar», criticó la canciller española.

«Más que un escándalo, son ganas de marear la perdiz. Esto sólo tiene una explicación, se trata de atacar al Gobierno español por la presunta vinculación de Podemos con el régimen de Maduro», se defendió el propio Borrell en una entrevista publicada hoy por el diario colombiano El Tiempo.

El ex canciller español insiste durante la entrevista que la situación de Venezuela es «insostenible». «Si tuviera una solución fácil, ya la habríamos encontrado. Por eso el intento por parte de la oposición de buscar unas condiciones que permitieran participar en unas elecciones, al menos al estilo bielorruso, no es mala idea».

La nueva estrategia de Bruselas y Madrid es más cercana a Capriles que a Guaidó, pese a que el primero sólo cuenta con apoyo indirecto de la Iglesia Católica y de los empresarios.

Cyndi NERO, con información de -El Tiempo-

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