¿Tiene sentido votar el 6D? by Leandro Rodríguez Linárez

Lo más absurdo de las pretendidas elecciones parlamentarias del 6D es que, desde la “constituyente” de 2017
hasta nuestros días, todas las elecciones han sido un soliloquio del chavismo, con partidos, candidatos, electores y resultados impuestos por ellos, de allí las históricas abstenciones, el desconocimiento de las democracias mundiales y las sanciones.

¿Por qué es ilógico continuar votando en Venezuela mientras el chavismo esté en posición absolutista del poder? En primer lugar, el voto no premia. No hay gestiones saludables, desde época de Chávez la imposición de “un solo gobierno” norma la vida política del país en todos sus niveles, por eso apreciamos que, a pesar de las notables diferencias propias de cada región, las dantescas problemáticas que las aquejan son las mismas.

Por otro lado, los candidatos opositores que han resultado triunfadores no han podido ejercer sus cargos, son desplazados y anulados por las instituciones psuvizadas.

En segundo lugar, el voto no castiga. Toda la plataforma electoral del país, el uso de los recursos, armas e instituciones públicas están dispuestas inamoviblemente hacía la retención del poder del chavismo, para que todos sus candidatos ganen a como dé lugar, incluso, sean reelectos a pesar de ser protagonistas de gestiones lúgubres.

Desde 2010 este dogma se impuso en todo proceso electoral, las parlamentarias de ese año, con el acomodo de las circunscripciones perpetrado por el CNE y la reforma a la ley electoral sancionada por la AN roja de entonces, permitió al chavismo obtener más diputados a pesar que la oposición obtuvo más votos. Toda la confección de este 6D 2020 es otro magnífico ejemplo.

En tercer lugar, el voto no genera cambios. Sí el voto no premia ni castiga, entonces no genera cambios lo cual es la fuente de su esencia, se convierte en un mero acto administrativo de instituciones partidizadas que realizan actos furtivos con mecanismos democráticos para satisfacer sus demandas internas de poder, para aparentar democracia, así también acontece en Cuba, China, Bielorrusia, Rusia, Nicaragua y demás hierbas aliadas del régimen.

Sí el voto no premia, no castiga ni genera cambios ¿Para qué seguir votando? Esa es la pregunta que respondió el venezolano luego que en 2015 el régimen anulara ilegalmente la Asamblea Nacional que ganó apoteósicamente la oposición abrigada en la esperanza sin par de los venezolanos.

Sí el chavismo fue capaz de inhabilitarla, siendo el poder público más votado en nuestra historia, además de ser el poder más importante en una democracia, sin olvidar burló burdamente (jurídicamente hablando) el revocatorio 2016, los venezolanos respondieron casi al unisonó “¡Mientras haya chavismo en posición ilegal e ilegitima de poder NO VOTAMOS!” pues no tiene el menor sentido…

¡Entiéndase! ello se mantendrá incólume por encima de cualquier lineamiento partidista chavista u opositor.

Sin poder de voto, con partidos de oposición secuestrados, con candidatos apostillados por el régimen, las parlamentarias del 6 de diciembre 2020 son un absurdo electoral en el que solo participan chavistas, sus aliados y los ciudadanos obligados bajo cualquier amenaza o indignante dádiva. Ojalá lo escrito aquí fuera una simple opinión, pero es una muy lamentable realidad.

Leandro Rodríguez Linárez  @leandrotango

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